Alemania no es sólo el motor económico europeo, sino también uno de los laboratorios de ‘start up’ más pujantes e innovadores del continente, donde se crea una media de 38 empresas emergentes a la semana.

Durante muchos años la economía alemana estuvo caracterizada por una serie de gigantes empresariales de larga trayectoria y estructuras más bien rígidas, así como una red de empresas medianas y pequeñas más dinámicas. Pero desde hace unos 15 años se ha ido estableciendo otro ecosistema que crece cada vez más, que está transformando el país y crea empleo que atrae talento joven: el de las start up.

Según la base de datos especializada startupdetector, en el país centroeuropeo se funda una media de 38 empresas emergentes cada semana, definidas como menores de diez años, con previsión de aumentar la plantilla y/o la facturación y con características innovadoras, ya sea en sus productos o en los modelos de negocio. Y ese gran experimento tiene además a Berlín como su capital indiscutible.

Un informe de EY destacaba en enero el boom de financiación que experimentan las las start up en Alemania: en 2019 recaudaron más capital que nunca, en total 6.200 millones de euros y un 36% más que un año atrás. Hubo 704 rondas de financiación y, de ellas, 13 fueron del orden de más de 100 millones de euros, con inversores fundamentalmente extranjeros. Las start up berlinesas fueron las que más dinero recibieron de venture capital y business angels y las que más facturaron.

Florian Nöll, presidente de la asociación Bundesverband Deutsche Startups, que agrupa al sector, destaca en su informe anual DSM 2019 (Deutscher Startup Monitor) el creciente papel de las firmas emergentes en la economía alemana: «Precisamente cuando estamos en una fase de enfriamiento de la coyuntura es urgente no sólo reconocer la digitalización, sino vivirla. Nuestros resultados muestran que, en comparación con las empresas establecidas, las start up se enfrentan al fantasma de la recesión y miran el futuro con optimismo».

Innovación y capital

Esta energía se refleja en la gran cantidad de personas que aspiran a fundar o trabajar en una start up en Alemania y en el giro en la orientación de las empresas. El e-commerce, que dominó en los primeros años, pasó al cuarto puesto en lo que se refiere a modelo de negocio, por detrás de los sectores de movilidad, fintech y software.

Las dos mayores rondas de financiación fueron el año pasado para FlixMobility (matriz de FlixBus) y la web de reserva de tours y atracciones GetYourGuide. Las tecnologías disruptivas como la IA y la sostenibilidad son otros grandes ejes.

Según el DSM, más del 36% de las start up se enmarcan a sí mismas en la economía verde o en el emprendimiento social.

Holger G. Weiss, creador de German Autolabs, una empresa de inteligencia artificial aplicada a la conducción, cree «el ecosistema en Alemania estuvo mucho tiempo caracterizado por clones al estilo MeToo de start up exitosas en Estados Unidos en los sectores de alimentación, moda, estilo de vida… pero en la última década consiguió desarrollarse de forma autónoma en las áreas fintech, deeptech (basada en innovaciones de ingeniería o científicas), IoT y movilidad».

Berlín Valley

Aunque Europa no tenga el capital riesgo que existe en Estados Unidos, los programas de incentivos de las instituciones funcionan muy bien. Y no ser Silicon Valley tiene un aspecto positivo: Inversores internacionales potentes de Estados Unidos, Reino Unido y Asia están interesados en hacer grandes transacciones, porque los precios son bajos en comparación con la meca tecnológica estadounidense.

También hay grandes fondos alemanes, aunque para recibir financiación las jóvenes empresas tienen que demostrar que cuentan con un modelo de negocio con potencial éxito internacional.

Finalmente, otro aspecto que destaca el informe de EY es que muchas grandes compañías tienen incubadoras propias que ayudan en las fases iniciales en una alianza de la industria tradicional con las start up beneficiosa para ambas partes. El sector automotor es un claro ejemplo de esta sinergia.

Para Francisco Sierra, director general de la fintech N26 en España, a Berlín «se la conoce como la capital fundadora de Europa por algo». Pero este alto nivel de atractivo tiene un inconveniente, especialmente para las nuevas empresas que crecen de manera exponencial, y es «encontrar oficinas adecuadas y ubicadas en el centro» en una ciudad que sigue sin resolver del todo la herencia inmobiliaria que le dejó en su día haber estado dividida por el Muro.

«Aunque existan ejemplos de éxito, yo siempre recomendaría comenzar en una ciudad en la que haya un gran ecosistema de start up», añade por su parte Weiss.

En Alemania eso se da en Berlín, Múnich y cada vez más en Hamburgo. Más allá de estos lugares, «sólo puedo recomendar gastar poco. En la fase inicial el dinero es escaso y es mejor gastarlo en el talento que en la decoración de la oficina».

Podcast para niños

Periodistas de formación, Almudena de Cabo y María Prieto se enfrentaron un día a un despido. En vez de una catástrofe, las dos inmigrantes españolas radicadas en Berlín vieron una oportunidad. «En Alemania hay mucho producto para niños, de noticias y radio, mientras que en España no hay nada parecido. Decidimos aunar nuestra pasión por los podcasts y el público infantil», indica Prieto sobre su plataforma Planeta Podcast, que aloja desde 2019 el primero de sus productos, Cometa Colin, en el que un extraterrestre azul explica en español a niños de entre 8 y 12 años todo tipo de temas, desde el Antiguo Egipto a las ‘fake news’. «Nos parecía que los niños tenían que tener otros referentes más allá de lo que se consume por la pantalla, darles herramientas para desarrollar el pensamiento crítico». En la actualidad trabajan en el plan financiero y De Cabo subraya que ante la escasez de emprendedoras tanto en Alemania como en otros países aspiran a que ver «a dos mujeres comprometidas con un proyecto pase a ser algo natural».

Conductores, háganse oír

German Autolabs nació en 2016 de la experiencia personal de Holger G. Weiss, CEO y fundador. «Me pregunté por qué no existía ningún asistente de voz fiable para conductores como yo, que están a menudo y mucho tiempo en las calles». El primer impulso llegó con una campaña de micromecenazgo en Kickstarter en 2017, que les permitió recaudar casi 280.000 euros, a la que le siguió el lanzamiento al mercado en 2018 de ‘Chris’, el primer asistente digital creado específicamente para conductores. Mediante comandos de voz y gestos, permite operar de manera sencilla y segura las funciones principales del ‘smartphone’ desde el coche, también offline. El año pasado le siguió su plataforma Automotive Voice Assistance, especializada en conductores profesionales como los de servicios de logística de larga distancia y flotas de distribución. «Contamos con una combinación única en lo que respecta a tecnología y producto», explica Weiss. Sobre todo rapidez y flexibilidad que los diferencia de muchas empresas del sector automotor, demasiado acostumbradas a los ciclos largos y elevados presupuestos. «En tiempos del iPhone y compañía, los usuarios esperan tanto a nivel privado como laboral una oferta que esté a la última y soluciones como la asistencia por voz», añade.

Que los ‘gamers’ decidan

La pasión por los videojuegos unió a Daniel Stammler, Janosch Sadowski y Oliver Löfter cuando estudiaban en el Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT). Después de sólo ocho semanas de desarrollo y partiendo de financiación propia lanzaron al mercado el primer prototipo del juego Idle Miner Tycoon, que se convirtió en un éxito internacional y permitió que despegara su joven empresa, Kolibri Games. Sadowski explica que en vez de trabajar meses en el desarrollo, como se hace de forma tradicional, lo lanzaron al mercado y lo fueron mejorando mediante el feedback de los usuarios.

De esa forma contaban con un producto que les generaba ingresos a la vez que perfilaban la principal aspiración con la que hoy se publicitan, y que es convertirse en la empresa de videojuegos más orientada a los deseos y necesidades de los ‘gamers’ del mercado. De Karlsruhe se mudaron a Berlín, porque la primera ciudad no ofrecía las posibilidades de crecimiento que ansiaban. En 2018 publicaron un segundo juego, Idle Factory Tycoon, y a principios de 2020 acaban de vender la participación mayoritaria de la firma -ya con más de 100 trabajadores- al gigante Ubisoft.

Banco y fintech a un solo clic

El proyecto de N26 surgió en 2013 con el propósito de introducir un nuevo concepto de banca en un entorno global y cien por cien digital para gente que además se mueve por el mundo. «Queríamos ofrecer una experiencia simple, ágil y moderna a coste cero para todas las personas que querían vivir su día a día sin limitaciones», indica Francisco Sierra, director general de N26 España. Aunque la firma nació en Viena, eligió Berlín para crecer. En 2016 obtuvieron la licencia bancaria europea, en total han recaudado en varias rondas de financiación 670 millones de dólares y alcanzado una valoración de mercado de 3.500 millones de dólares. El año pasado comenzaron a ofrecer una cuenta con IBAN español y al mismo tiempo aterrizaron en Estados Unidos. Acaban de celebrar el quinto cumpleaños con más de 5 millones de clientes a nivel global y 1.500 empleados en sus oficinas de Berlín, Nueva York, Barcelona, Madrid, Viena y São Paulo.

Lo que los diferencia, apunta Sierra, es combinar lo mejor de una fintech y de un banco: «Tenemos licencia bancaria completa pero con la ventaja que nos da ser al mismo tiempo una fintech para desarrollar e innovar de una forma mucho más ágil».

Analizar el origen de los usuarios

Adjust fue fundada en Berlín en 2012 por Paul H. Müller (actual CTO), Manuel Kniep (desarrollador jefe) y Christian Henschel (CEO). Henschel trabajó en márketing digital durante más de una década, lo que le permitió darse cuenta de lo difícil que era medir los resultados de las campañas publicitarias, en especial en dispositivos móviles. «Entonces conocí a Paul, que era un desarrollador de aplicaciones de éxito. Tenía el mismo problema y quería saber de dónde llegaban los usuarios de sus aplicaciones, para lo cual había desarrollado su propia solución de seguimiento y análisis. Me quedó claro de inmediato que podría resolver un problema generalizado en el sector y ser el comienzo de algo grande». Siete años después, Adjust ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores éxitos tecnológicos de Alemania: Tiene más de 400 empleados en 16 oficinas de todo el mundo y usan su software más de 32.000 aplicaciones. El año pasado marcó un antes y un después: contrataron a más de 170 empleados, adquirieron cuatro empresas y recaudaron cerca de 230 millones de dólares. «Fue agotador y surrealista, pero mereció la pena», afirma Henschel.

CLAVES PARA EMPRENDER EN ALEMANIA

  • Mentalidad internacional. Un 10% de los fundadores y un 22% de sus empleados son extranjeros. En muchas empresas se habla inglés, no alemán.
  • Tecnología, tecnología. El acento está puesto en modelos de negocio con tecnología disruptiva. SaaS (software as a service), analítica digital e inteligencia artificial son los más demandados, aunque el e-commerce y fintech siguen siendo importantes.
  • Crear empleo atractivo. En contraste con la disminución de puestos de trabajo en la industria germana, la economía digital está creando empleo, y además es donde quiere trabajar un alto porcentaje de los jóvenes, incluso aunque las condiciones no siempre sean las mejores.
  • No temer al fracaso. Un 40% de los emprendedores ya ha creado antes otra ‘start up’. En una encuesta sobre qué harían si fracasa su actual empresa, un 60,5% dijo que fundaría otra y sólo un 13,4% optaría por buscar trabajo por cuenta ajena.

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