Bruselas prepara una norma para fortalecer la resiliencia del sector. Las entidades piden que la nueva regulación evite duplicidades con la ya existente.

Un sistema financiero más resiliente y capaz de mantener su operativa en contextos de ciberataques y caídas de los sistemas. Este es uno de los objetivos propuestos por la Comisión Europea, que ultima una nueva regulación destinada a fortalecer los riesgos de seguridad vinculados a la tecnología que enfrentan bancos, aseguradoras y otros operadores del sector.

La Federación Bancaria Europea (EBF, por sus siglas en inglés), la organización que aglutina a las principales asociaciones de bancos nacionales (incluida la española AEB), ha emitido un documento en respuesta a la consulta pública lanzada por Bruselas y destinada a recoger durante la primera mitad del año la visión de las distintas partes implicadas en el sistema financiero.

La banca europea da la bienvenida a la iniciativa del Ejecutivo comunitario de fortalecer la «resiliencia operacional» del sector financiero y lanza varias propuestas.

La primera reclamación de las entidades bancarias europeas a Bruselas es que se imponga «un nivel común mínimo de seguridad para el sector financiero en su conjunto», debido a que los riesgos cibernéticos son cada vez mayores y que el mercado único fomenta una cada vez mayor interconexión entre todos los actores.

Armonización

Otra de las demandas del sector bancario de la UE a los legisladores comunitarios es que la futura norma esté alineada y armonizada con las ya existentes para evitar en lo posible cualquier potencial duplicidad o solapamiento de regulaciones. En su escrito, la EBF recuerda a la Comisión Europea que los bancos ya han de cumpir con más de una docena de requerimientos regulatorios vinculados a la ciberseguridad y la resiliencia de su operativa (PSD2, Mifid2, CRD2…).

Los bancos, además, proponen en su escrito que la normativa que se está planteando esté sometida a un enfoque basado en el riesgo. Esto permitirá a las entidades contar con «la flexibilidad requerida para adaptarse a la naturaleza cambiante de los riesgos tecnológicos y cibernéticos», aseguran.

Además de evitar los solapamientos y las duplicidades, el sector bancario reclama en su respuesta a la Comisión que aligere la carga de rendición de cuenta documental ante las autoridades. «Es importante para las entidades reportar solo una vez», advierte la EBF, que critica el peso regulatorio que supone para el sector atender a todos los requerimientos nacionales e internacionales. Por ello, sugieren simplificar y clarificar las exigencias, así como combinarlas con un diálogo continuo entre supervisor y supervisado.

Por último, los bancos reclaman unas reglas de supervisión de alcance europeo (y coordinadas con las autoridades internacionales) para aquellas compañías que ejercen como proveedores tecnológicos para el sector. Al igual que la regulación de las entidades bancarias, el marco normativo de estas empresas debería estar basado en los riesgos, fijarse en si los servicios que se prestan son críticos o no para el sistema financiero y no debería en ningún caso conllevar cargas regulatorias adicionales a los bancos, advierte la EBF.

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