La mayoría de los emprendedores ve claro que la situación no va a mejorar antes de 2021. Así que la prioridad es acumular un colchón de liquidez que les permita sobrevivir hasta entonces, al mismo tiempo que potencian la digitalización y el teletrabajo.

Nueve de cada diez proyectos empresariales no consiguen cumplir los dos años de vida. Pero está claro que los que logren sobrevivir a la crisis actual habrán demostrado tal capacidad de adaptación que serán poco menos que inmortales.

Uno de los grandes retos que afrontan en estos momentos es el de captar financiación. El 60% de los emprendedores no cree que la situación vaya a mejorar antes de un año, según una encuesta realizada por el Observatorio del Ecosistema de Start Up en España, impulsado por la Fundación Bankinter. En ese contexto, se impone la necesidad de acumular un colchón de liquidez que permita sobrevivir durante al menos doce o dieciocho meses.

Para ello, los expertos aconsejan no descartar ninguna posibilidad, desde solicitar un crédito bancario hasta procurar cerrar rondas de financiación adicionales. No obstante, las start up no lo van a tener fácil. Los inversores prevén caídas en las valoraciones de entre el 20% y el 60%.

Apretarse el cinturón

Otra de las recetas en tiempos de crisis es la reducción del gasto. Con unos ingresos a la baja, la única manera de cuadrar el balance es recortar los costes en las áreas menos estratégicas para la empresa. «Es mejor pasarse que quedarse corto. Reducir todo lo que no es absolutamente esencial», opina Enrique Quemada, CEO de ONEtoONE Corporate Finance.

Dentro de los costes que las empresas deberán reducir se incluye el de personal. La mitad de las start up prevé hacer recortes en este sentido, según el sondeo de Fundación Bankinter. En paralelo, cada vez más compañías apuestan por el teletrabajo.

Una de las vías que pueden utilizar los emprendedores para retener el talento a la vez que se aprietan el cinturón es proponer el pago de parte del salario con acciones. Sin embargo, se encuentran con un hándicap: el tratamiento fiscal que reciben las stock options. De hecho, una de las principales reivindicaciones del sector es que éstas no tributen hasta que se produzca la venta.

Las start up también se verán obligadas a renegociar con los proveedores de mayor confianza intentando reducir o aplazar los pagos. Pero ojo, porque si los recortes son muy agresivos o si se recurre directamente a los impagos, se puede generar un efecto en cadena. «Si nos cortamos los pagos entre nosotros a título individual se podrán salvar algunas empresas ahora, pero en el medio/largo plazo saldremos perdiendo todos», opina Nacho Ormeño, CEO de Startupxplore.

En cuanto a la estrategia de cara al futuro, el confinamiento por motivos sanitarios ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar la digitalización y apostar por todas las posibilidades que ofrece el ecommerce. Una meta en la que la mayoría de las start up (no así el conjunto de las pymes) parte con los deberes bien hechos.

Por otro lado, la capacidad de adaptación, entendida como la posibilidad de pivotar el modelo de negocio, será clave para que muchos proyectos sobrevivan. Y también para que puedan adaptarse a las nuevas demandas de la sociedad post Covid-19. Una sociedad que según expertos como Paris de L’Etraz, director del IE Venture Lab, «ya no será la misma».

De una financiación en máximos a un contexto de incertidumbre

Antes del coronavirus, el ecosistema emprendedor vivía un momento dulce. El volumen de fondos de ‘venture capital’ invertido en el mercado español alcanzó una cifra récord en 2019: 737 millones de euros, un 46% más que un año antes, según Ascri.

Y las cifras del primer trimestre de 2020 también parecían prometedoras, con unas captaciones de 200 millones de euros, un 22% por encima de las registradas en el mismo periodo de 2019, según el ‘Observatorio del Ecosistema de Start up en España’. Sin embargo, la llegada de la pandemia global, con las consiguientes medidas de confinamiento, ha cambiado por completo el panorama. De hecho, el 61% de los emprendedores que estaba en proceso de cerrar una ronda de financiación afirma que la operación se ha ralentizado, mientras que el 25% indica que finalmente no se ha llevado a cabo.

Los inversores muestran una creciente aversión al riesgo, sobre todo en los sectores más afectados por la crisis, como turismo, restauración y viajes. En consecuencia, algunas voces del sector, como el inversor y emprendedor en serie Bernardo Hernández, creen que el Gobierno debería dar incentivos a ‘business angels’ y capital riesgo.

Entre tanto, los expertos aseguran que el tiempo es oro y que las ‘start up’ que no tengan un colchón lo suficientemente mullido para capear la crisis deben intentar aprovechar las oportunidades de financiación que se les presenten, aunque eso suponga ceder en aspectos como la valoración de la empresa. Con todo, el emprendedor debe plantearse cuáles son sus líneas rojas. «Una cosa es asumir unas valoraciones más bajas y otra aceptar términos a largo plazo relacionados con vetos de los inversores o cláusulas antilución o de liquidación preferente», comenta Jaime Novoa, socio de Kfund.

Estrategia

  • Gestionar el ‘cash flow’ recortando los costes en los sectores no estratégicos resulta esencial en el contexto actual.
  • Los expertos aconsejan acumular un colchón de liquidez que permita sobrevivir sin ingresos al menos 12 o 18 meses.
  • En tiempos de crisis, toca reinventarse para maximizar los ingresos, ya sea pivotando el modelo de negocio, potenciando la digitalización o abriendo hueco en los mercados internacionales.
  • Los sectores que más dificultades están encontrando a la hora de obtener financiación son los más afectados por la crisis y la cuarentena, como turismo, viajes y restauración.
  • En cambio, las ‘start up’ ligadas al ecommerce, la formación online y el transporte de última milla podrían salir beneficiadas.

Tomado de Expansion.com

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